Regalando “diaita mediterránea”. Albóndigas de la abuela o Albónguidas

Hola todas, en especial a Mª Carmen.

Como ya sabéis, nos gusta experimentar con nuevos formatos a la hora de acercar nuestra comida a las casas y a la gente que tenemos cerca. En esta ocasión, salió de una conversación, en la que una amiga quería hacerle un regalo especial a su madre.

Como primera idea, surgió la posibilidad de regalarle un menú semanal, sin embargo al poco se nos vino a la cabeza, el origen de la expresión “dieta mediterránea”, que viene de la palabra griega diaita, es decir, modo de vida mediterráneo. Y que incorpora a la comida saberes y sabores que van de la tierra a la mesa, pero que no puede entenderse sin esa manera de relacionarnos y comunicarnos entorno a ella… que es lo intenta facilitar este regalo especial, del cual nos alegra formar parte.

“Hola mamá, soy Reyes, muchas felicidades. Me encantaría que pudiéramos compartir durante los próximos tres meses, por lo menos, una comida al mes. En la que tú y yo, solo tengamos que preocuparnos de disfrutar de nuestra compañía, que de la comida ya se encarga rezetas. Un besito”.

Y como al final, se trata de compartir, albónguidas con tallarinestraemos una receta que pasó de mi abuela a mi madre, y que ya hemos hecho nuestra, para poder transferirla al comúnAlbóndigas en salsa (albónguidas).

Ingredientes_

_350 gr carne de ternera picada, _350gr de carne de cerdo picada, _2 ajos, _ perejil, _1 huevo, 1 cucharada de pan rallao, _4 o 5 cebollas, _vino blanco, _aceite y sal, _harina para enharinar

Modo de preparación_

Lo primero es picar el ajo y el perejil para poder amasarlos bien junto con la carne, el huevo y el pan rallado. Normalmente lo haremos en un bol grande. Una vez que está todo bien amasado, preparamos un plato con harina.  Lo siguiente es hacer pelotitas de mas o menos 3 o 4 cm de diámetro, que iremos enharinando y reservando. Suelen salir entorno a 24 albóndigas.

Ahora es el momento de comenzar con los fuegos. Echamos en una olla un buen chorreon de aceite de oliva, y ponemos el fuego medio-fuerte, ya que vamos a freir/marcar las albóndigas. Hay que tener en cuenta que esta será la misma olla en la que más tarde las cocinemos, ya que van a ir dejando su sabor durante todo el proceso, y no nos gustaría perdernos nada. Vamos dorando las albóndigas por fuera y las apartamos en un plato.

Cuando freimos las albóndigas, en el fonfo de la olla suele quedarse pegada o incluso muy tostada un poco de harina, lo cual no debe preocuparnos porque esto se limpiará solo cuando movamos la cebolla, y le dará mucho sabor.

Una vez están todas las albóndigas doradas, echamos en la misma olla la cebolla cortada, y si no quedase, le añadimos un poco de aceite. Sofreimos las cebollas hasta que estén bien doraditas y de manera homogénea. Hay que tener en cuenta que el color de la cebolla será más o menos el que le quedará a la salsa.

Cuando la cebolla esté en su punto, añadimos las albóndigas y un vaso de vino blanco, dejándolo así unos minutos para que se consuma el alcohol. Después le añadiremos un poco de agua hasta cubrirlas, y las dejamos a fuego medio una media hora más.

Ahora solo falta disfrutarlas. Nosotras, como variante, proponemos comerlas acompañando un plato de pasta… queda de lo más sabroso.

¡Felicidades y a disfrutar!

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