Recolectando Malta

Hola compañeras,

Hace ya bastante tiempo que no pasamos por estos lugares, ni para saludar. La vida da vuelas y las personas también. Así que nos hemos tomado un tiempo de aprendizaje en el extranjero y llevamos unos meses en esta pequeña isla (si alguien le interesa saber un poco más o leer algo sobre la isla en inglés, puede pinchar aquí, y podrá leer algunas historietas y conocer algunos lugares que hemos ido descubriendo).

Aunque estemos por otras tierras, siempre nos acompaña y acompañará nuestro afán por conocer y probar los diferentes productos locales de la tierra. Estamos viviendo en la zona más rural de la isla de Malta, y cada día pasamos entre huertos, además, de trabajar cuidando plantas -algunas de ellas comestibles-.

hinojoEntre paseos y recorridos, hemos continuado con la recolección de diferentes plantas comestibles y aromáticas. Entre ellas, las más extendidas, y que se pueden encontrar en toda la zona norte de la isla, son el hinojo y la rúcula, aunque también se encuentra sin demasiada dificultad romero, lavanda y tomillo.
Estas dos plantas, el hinojo y la rúcula, las hemos utilizado continuamente en nuestro día a día, descubriendo algunos sabores interesantes que hasta ahora desconocíamos.

Por ejemplo, las semillas del hinojo le proporcionan muy buen sabor a la patatas. Tanto introduciéndolas en el agua al hervirlas como cuando se cocinan al horno, cogen un sabor especial.
La rúcula, normalmente la hemos tomado en ensaladas o en quiches con queso. Además hemos visto que lo utilizan mucho para hacer pesto de rúcula que venden en conserva.

En Malta, puedes encontrar muchos tipos de quesos a buen precio, algunos locales y la mayoría italianos. Por ejemplo la ricota  se utiliza en platos fríos, en pastas y en tradicionales pasteles salados, llamados aquí pastizzis.

Una cosa que nos ha llamado mucho la atención, es que en Malta las hortalizas que en España son de temporada veraniega, como las berenjenas, tomates, pepinos y calabacines, aquí están ahora terminándose de cosechar. Gracias a ello, hemos podido alargar nuestra alimentación veraniega y seguir cocinando platos que nos encantan como son las berenjenas al azafrán. Por otro lado, hace una semana cosechamos un buen manojo de espárragos, que en España tampoco es fácil de encontrar en este mes del año. Con él, y ajos, pan, aceite, pimentón y huevos, preparamos una receta gaditana, los “Espárragos esparragados”, acordándonos de nuestra temporada en Algodonales, donde pudimos encontrar muchos esparragos.

Además de recolectar y probar estas delicatessen, hemos estado plantando y cuidando plantas con las que hasta ahora no habíamos trabajado, como son las alcaparras y el curry. Esta última te deja un magnífico olor en las manos y en la mente durante todo el día.

En cuanto a aperitivos, por un lado hemos encontrado mucha almendra, aunque toda amarga. Nos han comentado que la usan en repostería, aunque hemos leído que la almendra amarga tras su metabolización en el organismo produce cianuro, con lo que si una persona se toma entre kilo y medio y tres kilos de almendra amarga podría morir. Pero bueno, no creemos que sea muy corriente que alguien sea capaz de comer esas cantidades por gusto.

En el proyecto en que estamos trabajando, tuvimos también la oportunidad de recoger aceitunas, ya que uno de los proyectos de la Fundación Gaia, es la producción de aceite ecológico de sus propias aceitunas -decir que en Mata el aceite tiene unos precios impensables para los que como nosotras lo usamos diariamente en nuestras comidas-. Una vez recogidas las aceitunas para el aceite, un día decidimos pasarnos por el olivar para recolectar los restos que se habían quedado en los árboles y preparar nuestras propias aceitunas de mesa ecológicas. La verdad es que esto ya se está perdiendo, y muchos olivos en España terminan la temporada plagados de aceitunas que acaban por caerse al suelo.
Aquí explicaremos como las hemos preparado.

  • Lo primero es coger las aceitunas, si son ecológicas mejor, y purgarlas bien para quitar aquellas que estén picadas si es que las hay.
  • Después tenemos que endulzarlas. Este es un proceso lento, pero es el que hace que finalmente las comas con más ganas. Hay que poner las aceitunas en un recipiente -aquí hemos elegido uno de los recipintes cerámicos que se usan para poner las botellas de agua potable de 20 litros. El agua no es buena para beber, así que todas las familias tienen que comprar agua tener filtros-, y llenarlo de agua. Se dejan reposar las aceitunas en agua durante mas o menos 20 días, cambiando ésta todos los días. Es importante que el agua no contenga cloro, ya que sino, las aceitunas se echarían a perder. Normalmente se usa agua de pozo, nosotras como no tenemos hemos optado por dejar reposar el agua durante un día para que se evapore el cloro -y así todos los días-.
  • Cuando las aceitunas ya hayan perdido el amargo -hay que ir probando-, es el momento del aliño. Aquí ya ponemos las aceitunas en botes más pequeños, de uno o dos litros, y le añadimos sal -la sal que hemos utilizado la recogimos en unas salinas romanas de Gozo, la isla más al norte de Malta- y las especies que nos apetezca o tengamos. Nosotras en esta ocasión, como aquí hay en abundancia, hemos optado por tomillo y romero, además de alguna guindilla que nos ha dado Joe, un compañero del proyecto Gaia. Al cabo de una semana, más o menos, ya estarán listas las aceitunes para comer. A nosotras, para ser la primera vez las preparamos no nos han quedado nada mal.

salt pansEn Malta, la sal que se encuentra en los supermercados no sala mucho la comida. Uno de los días en Gozo, decidimos pasamos por unas antiguas salinas romanas, algunas de ellas continúan usándose por familias de allí. La temporada de la sal aquí es entre mayo y septiembre, ya que fuera de esa época no resulta rentable coger la sal. Ya casi al final del camino, nos dimos cuenta de que las últimas salinas estaban llenas de sal y decidimos coger algún kilillo para aliñar nuestros guisos y preparar nuestras aceitunas. La verdad es que es uno de los mejores sitios que hemos visitado por Malta…para leer más sobre Gozo en inglés!

En cuanto a frutas, hemos encontrado en Malta algunos cítricos, muchas granadas que la gente no acostumbra recoger pero que las puedes encontrar por toda la isla, ya que usan este tipo de árboles para las lindes, y, sobre todo mucho higo chumbo. También se encuentran higueras pero ahora no tienen frutos. Para nosotras los higos chumbos tienen mucho significado emocional, y siempre los asociamos a nuestros abuelos en el campo. Originalmente vienen de México, y contienen muchas propiedades nutritivas y curativas. Estos meses hemos tenido la oportunidad de recogerlos y disfrutarlos en más de una ocasión. Como sabéis, estos higos tienen una gran cantidad de púas que los protegen y que no permiten que se cojan con las manos. Para cogerlos sin pincharse -ya se pinchó suficiente de chico-, Bongui, se ha fabricado una caña recolectora, como las que hacía su abuelo en Huelva unos 20 años atrás, con la que hemos podido coger hasta los de más difícil acceso. Después de recolectarlos, hemos utilizado dos diferentes técnicas para quitarles los pinchos. Una de ellas, la que usaba Antonio, el abuelo de Leti, “barrer los chumbos”. Consiste, como se puede ver en las fotos, en barrer los higos con una escoba hasta que observes que los chumbos pierden todas las púas. Esta técnica es inmediata, cojo el chumbo, lo barro y me lo como. La otra técnica, nos la ha enseñado aquí un compañero portugués, Pedro. Se basa en meter los higos en un cubo con agua durante algo más de una hora. Con esta técnica, los pinchos se irán cayendo mientras que los higos quedarán flotando en el agua.
También es importante saber como pelarlos. Primero se cortan las puntas; segundo se hace una raja longitudinal, y luego se empieza a desenrollar.  La siguiente tarea que nos queda es la de aprender a cocinar las hojas de las chumberas. Pero esto también podremos hacerlo por tierras andaluzas, ya que la mejor época para que las hojas estén en su punto es en primavera.

snailsPor último, aunque cambiando un poco de tercio, hemos recolectado caracoles -de los grandes- y tenido el gusto de probarlos de dos maneras diferentes. Una es al estilo sevillano, pero utilizando este tipo de caracoles y añadiéndole bastante menta, y la otra es similar al guiso de carne a la jardinera, con verduras tales como zanahorias, patatas y guisantes. Con este último no se podía parar de mojar pan. Y eso hicimos!

Intentaremos pronto contaros  sobre típicos platos malteses! Buen día!

PD: podéis ver este post en inglés pinchando aquí!

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2 respuestas a Recolectando Malta

  1. Diana dijo:

    Guapisimos, me encantó saber de vosotros, de las cositas que están hacendo, un poquito de Malta, un poquito de la culinária Maltesa y del proyecto. Asi que pueda voy a pasar por ahí para verlos, *curiosidad: estos higos (que para mi no se llamavam así) también hay acá en Itacoatiara!! jeje!! Un gran saludo, un fuerte abrazo y muchisima felicidad!!!! Os quiero!! :D!!

  2. Pingback: Collecting Malta | Rutómetro

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